Y por fin llegó el día, Ramiro, Francisco José (Patxi) y Josu han recibido el orden presbiteral. En el caso de los dos primeros de forma permanente, en el caso de Josu como paso previo a su ordenación como sacerdote. Hasta la ciudad parecía engalanada para la fiesta con la coincidencia del Mercado Medieval en el Casco Viejo, donde se encuentra enclavada la catedral Vieja de Vitoria, escenario de las ordenaciones. Ese ambiente medieval parecía entroncar con el rito ancestral de elección e imposición de manos que siglo tras siglo ha venido haciéndose para la ordenación de los diáconos y presbíteros. El templo completó su aforo con familiares y amigos de los ordenados, algunos llegados de lejos vinculados al movimiento carismático.
Pero la expectación y la trascendencia de esta celebración era múltiple; por un lado la diócesis de Vitoria incrementa a 8 sus diáconos permanentes, por otra la orden de los pasionistas consolida una joven vocación; pero por otra, esta celebración pasará a los anales de la historia de la Iglesia en España por ser la primera, (salvo que alguien recuerde otra anterior) en la que padre e hijo son ordenados a la vez como diáconos.
En España existen más casos donde padre e hijo son personas consagradas, o madre e hija ingresan en una orden religiosa, también creo recordar algún caso, en internet se puede encontrar el caso de La Hermana Herminia y la Hermana Teresa Benedicta, madre e hija en el Convento de Clausura de las Carmelitas Descalzas en Ecuador. El más conocido en España fue quizás el de Xabier Novell, que ejerció como obispo de la diócesis de Solsona y tras una dispensa papal ha podido casarse, su padre, Joan Novell, era diácono permanente. Mucho más frecuente es el caso de varios hermanos consagrados.
En definitiva que la familia es uno de los espacios de discernimiento vocacional primigenio, que luego cada cual va profundizando por caminos propios. Se dijo de varias maneras en la celebración. Se da la circunstancia de que los dos diáconos permanentes son casados y sus esposas estaban presentes en la celebración; Josu por su opción religiosa abraza el celibato como uno de sus votos.
En este aspecto es bueno señalar, ante el desconocimiento de muchas personas, que el estado en el que uno ingresa al diaconado permanente, podríamos decir que “queda congelado”, es decir, si uno accede al diaconado permanente soltero o viudo no podrá casarse después; si uno accede casado mantendrá su estado matrimonial como parte de su compromiso diaconal, pero si posteriormente queda viudo, salvo dispensa de Roma, no podría volver a casarse.