La Familia Pasionista

La vocación Pasionista

San Pablo de la Cruz reunió compañeros que viviesen en común para anunciar el evangelio de Cristo a los hombres.

Desde el principio los llamó “Los pobres de Jesús”, porque su vida debía fundarse en la pobreza evangélica, tan necesaria para observar los otros consejos evangélicos, para perseverar en la oración y para anunciar continuamente la Palabra de la Cruz.

Quiso que los mismos compañeros siguieran un estilo de vida “a la manera de los Apóstoles”, y fomentasen un profundo espíritu de oración, de penitencia y de soledad, por el que alcanzasen una unión más íntima con Dios y fuesen testigos de su amor.
Con clara visión de los males de su tiempo, proclamó incansablemente que la Pasión de Jesucristo, “la obra más grande y admirable del divino amor”, es el remedio más eficaz. (Constituciones, 1)

MISIONEROS PASIONISTAS

¡No es un lema! Es nuestra identidad, es nuestra razón de ser!
Es el sueño de san Pablo de la Cruz: Ofrecer el Amor de Dios (Cristo Crucificado),
¡Es apuesta segura!, si transmitimos el gozo de creer, si somos contemplativos de la “memoria de la Pasión”, si somos capaces de comunicar el mensaje de la Cruz con valentía, si somos audaces para situarnos junto a quienes hoy tienen la necesidad de ser liberados de sus cruces!

Los Pasionistas Misioneros
colocamos a Cristo y a los crucificados en el corazón de la misión.
SER, ante todo, DISCÍPULOS de Cristo.
DISCÍPULOS al servicio del reino,
PROFETAS de la Buena Noticia y
de la denuncia de las injusticias.

En la Cruz de Cristo está todo el amor de Dios, está su inmensa misericordia.

FAMILIA PASIONISTA

La Congregación de la Pasión de Jesucristo, es un instituto religioso internacional de derecho pontificio, fundado en 1720. Sus miembros, llamados comúnmente “pasionistas” y/o “familia pasionista” (sacerdotes, hermanos, monjas de clausura, religiosas y laicos) hacen voto de propagar y proclamar el amor de Dios por el mundo, revelado a través de la Pasión de Jesucristo desde hace casi tres siglos, continuando a llevar todavía hoy un mensaje de compasión y
de esperanza en 61 países en el mundo.

LA FE EN JESUCRISTO

Para volar alto.
¡Sí! Se necesita y mucha, para vivir el momento presente y pensar el futuro.

DESPEGAR, VOLAR Y MANTENER UN RUMBO

Es esencial para cambiar la perspectiva de siempre, salir de los hábitos y costumbres que enmarcan un vivir agotado y desarrollar una dinámica que vaya acompañada de opciones que trastoquen la vida, que interpele nuestro corazón.

De esta manera será posible el ATERRIZAJE de Pasionistas-Sagrado-Corazón en medio de una Vida Religiosa,  necesitada de recuperar el “Amor Primero”,  de una Iglesia hambrienta de “fidelidad al Evangelio” y de un mundo con millones de seres humanos “clavados en la Cruz”.

EN TU INTERIOR HABITA LA PASIÓN POR LA VERDAD

Destino, la Fe.
La renovación espiritual a la que estamos llamada la Familia Pasionista en este tiempo de cambio, apunta una única dirección y es; ir al núcleo, al centro, al corazón, al origen, a la fuente, a la raíz de nuestro SER PASIONISTA.

Reconocer la verdad de nuestro interior, la sinceridad del alma, el amor primero, que nace y brota del encuentro con el Crucificado, provocará la frescura necesaria para asumir el compromiso de CREAR, una Provincia que no sólo ha unido estructuras, sino que quiere promover la búsqueda de su identidad, la MEMORIA PASSIONIS, con el deseo de dar “sabor genuino”, a la ESPIRITUALIDAD PASIONISTA.

Por ello, pasionistas SCOR quiere contar contigo. Te quiere dispuesto, sano, alegre, optimista, positivo, entusiasta, libre …

EXPLORAR NUEVOS CAMINOS

Nunca tenemos que dejar de explorar nuevos caminos y conocer las historias de otros exploradores que antes que nosotros se lanzaron a la aventura de ser fieles a la inspiración carismática y descubrieron después de haber recorrido el camino, el origen, el sentido y la identidad del primer Amor, para nosotros, Crucificado.

Ayudados por la fe y apoyados en San Pablo de la Cruz, debemos rastrear los lugares más insospechados, para dar con el PRIMER EXPLORADOR, que revolucione el corazón, la comunidad, la Provincia, La Congregación y la Iglesia. Así sea.

EN EL AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA

En una Iglesia que la necesita y en un Mundo en el que es necesaria. ¡Sí! Nuestra opción de Vida Pasionista tiene todo de pasión hacia adentro en contemplación del Amor Crucificado y tiene todo de pasión hacia afuera en la entrega del Amor a los crucificados.

Así que necesitamos mantener vivo el compromiso de actualizar la fidelidad al carisma, saliendo al encuentro de las personas más necesitadas desde comunidadesevangélicas. Necesitamos acoger el Don de Dios y denunciar las injusticias que generan pobreza y sufrimiento para muchos de nuestros hermanos. Necesitamos el Don de Dios, para abandonar formas y estructuras que obstaculizan la acción del Espíritu y restan movilidad. Necesitamos el Don de Dios y atrevernos a llegar a todas las periferias que necesitan la Luz del Evangelio.

 LA ALEGRÍA MÁS GRANDE ES LA INESPERADA

¡Es verdad! El corazón, se “viene arriba” y se emociona, cuando, sin esperarlo, la alegría nos visita, la novedad nos sacude por dentro y esa “chispa”, ese “instante”, que ni siquiera sospechábamos que pudiera acontecer, convierte lo cotidiano en extraordinario.

Así, que… ¡Basta de rechazar el regalo de la vida! de vivir sin enterarnos, de dejar correr el tiempo, de acoger sorpresas con la cara de siempre, de mirar sin mirar, ¡de escuchar mal lo bueno y poner oídos a lo malo!

¡Basta de propósitos absurdos, de retos artificiales, de quejas inútiles, de calendarios improvisados, de dirigir con papel y boli los sentimientos!

¡Basta de sorderas! ¡Dios nos habla al corazón, nos alegra la vida, nos hace felices!

¡Que se note! ¡Quítate las capas, el Carnaval ya terminó!

¡DEJA QUE TE ENAMORE CRISTO CRUCIFICADO!